miércoles, 3 de diciembre de 2008

DIOS BUSCA VERDADEROS ADORADORES

Un Ministerio de Adoración y Alabanza tiene la tarea de guiar a la Congregación a ministrar el corazón de Dios, utilizando la música para ello. Este ministerio es amplio y podemos encontrar diversas áreas de servicio como: Directores, Coro, Instrumentistas, Encargados de los Equipos y del trabajo del Proyector. Si en tu corazón hay el anhelo de trabajar en este ministerio y guiar a Congregación en la adoración al Señor con la excelencia que esto requiere, tienes que tener en consideración los siguientes requisitos bíblicos:

  1. Entrega.- Esto quiere decir, que tienes que ser una persona que le hayas entregado toda tu vida al Señor Jesucristo, no solamente una parte, sino toda tu vida, consecuentemente, hayas tenido un encuentro con Dios y lo ames con todo tu corazón (Mt. 16:24; Mt. 22:37,38; Jn. 3:3-6).

  1. Comunión.- Tienes que ser un hombre o una mujer de oración, una persona que busque, dialogue y adore a Dios en todo momento, manteniendo una relación íntima y personal con Él, esto es lo que se llama llevar una vida de adorador (Job 1:20; Sal. 146:2; Ef. 6:18; 1Ts. 5:17).

  1. Llamado.- Cuando uno lleva una vida de oración, llega un momento donde el Señor pone una carga en tu persona. El Señor te llama a servirle en un trabajo o ministerio específico y en cierto lugar o zona, en este caso, en el Ministerio de la Adoración y la Alabanza (Nm. 3:5-7; Jer. 1:5-8; 20:7-11; Hch.13:2; 1 Co. 12:18).

  1. Consagración.- Esto habla de exclusividad. Si toco o canto, lo hago exclusivamente para Dios, no para mí mismo, ni para el mundo. El Señor nos compró con su sangre, por tanto, le pertenecemos sólo a Él (Ex. 29:7-9; Nm. 8:21,22; Ro. 14:7,8; Gá. 2:20; Fil. 1:21; Stg. 3:10).

  1. Talento.- En el caso de los directores y coro, tienen que ser hermanos que tengan condiciones para el canto, tengan oído musical y ritmo, es decir, que tengan el don. En el caso de los instrumentistas, sólo las dos últimas condiciones. En el caso de los encargados de los equipos musicales y el proyector, que tengan la aptitud para ello. Hay que aclarar que si posees los requisitos mencionados en los cuatro primeros puntos, esto último, puedes irlo mejorando poco a poco con el tiempo, con tu esfuerzo y dedicación y con la ayuda de Aquél que te llamó para este fin (Ex.36:1; 1 P. 4:10; 1 Co. 12:17; Fil. 1:6).

  1. Dedicación.- En este punto, tienes que entender que es necesario desprenderte de todas tus ataduras, de todo aquello que te impide dedicarte de lleno a tu llamado y consecuentemente, servir al Señor de manera fiel, constante y perseverante en tu ministerio en sujeción a la autoridad (Mt. 19:29; Lc. 16:10; Ro. 12:11; 13:1,2).

  1. Conocimiento.- También, es necesario que seas una persona estudiosa de las Escrituras y en particular, con respecto a la importancia de esta labor específica ¿Porqué ministrar? ¿Para Quién? y ¿Cómo? (Os.4:6; Ro. 12:1; 1 Co. 14:15).

Por último, recuerda que cada cristiano tiene un llamado, un ministerio y varios dones. Estos principios son aplicables a cualquier ministerio en la Iglesia. Debemos orar para que el Señor establezca y consolide a los hermanos cuyo llamado y ministerio se ajustan a esta área ¿Sabes cuál es tu Ministerio? ¿Sabes para qué te llamó el Señor? Busca a Dios, permanece en Él, obedece a tus Pastores, ponte a prueba, ejercita tus dones, retén lo que tienes y no dejes que ninguno tome tu corona (Is.55:6; Ap. 3:11).